Cuentos de Fútbol

El Peor Resultado (Juan José Panno)

Los jugadores del equipo A van ganado 1 a 0 y, como dominan ampliamente todos los aspectos del juego, están en condiciones de marcar un segundo gol, pero no lo marcan porque creen en lo que dijo un entrenador de esos que se la saben todas: “El 2 a 0 es el peor resultado”. Si pudieran marcarían el tercer gol, pero no pasa de lo metafórico eso de hacer el tercer gol antes que el segundo. Entonces deciden esperar que transcurran los minutos, tranquilos con el 1 a 0.

Pero ocurre que los jugadores del equipo B también creen que el 2 a 0 es el peor resultado y hacen lo posible para que sus rivales marquen el segundo gol y sufran posteriormente las consecuencias de ello. No se entregan directamente porque suponen que tendrían que dar demasiadas explicaciones, ya que no es usual eso de perjudicarse en defensa propia. Entonces lo que hacen es dejar agujeros a las espaldas, no sincronizar los movimientos defensivos, dar un paso adelante con la aparente intención de colocar en posición adelantada a un rival, sabiendo que si no le pasa la pelota a nadie el rival se va solito al gol y toda clase de artilugios de ese tipo.

Por su parte, los jugadores del equipo A, advertidos de la maniobra del rival, se colocan en offside, no explotan los agujeros, dan un pase de más cuando llegan a posiciones de gol.

Pasados los minutos, los jugadores del equipo B comprenden que deben cambiar porque el partido se va de largo con el 1 a 0 y adoptan una posición más enérgica para que se concrete ese segundo gol tan temido por los rivales: avanzan hacia su propio arco.

Los jugadores del equipo A advierten la maniobra y empiezan a defender con férrea voluntad el arco del equipo B, conscientes de todos los problemas que podría implicar, como ya se dijo, la concreción de un segundo gol.

El público, confundido en un primer momento, advierte la necesidad de entrar en acción hasta que gradualmente se produce el cambio de posiciones en las tribunas. Si en el campo de juego los que deben atacar para un lado defienden el otro lado y viceversa los otros, es comprensible que en las tribunas cada uno ocupe otro lugar distinto al que tenía antes.

Los hinchas del equipo B cantan: “Dos a cero... dos a cero...” mientras se dirigen a la tribuna norte.

Los hinchas del equipo A cantan: “Esta tarde cueste lo que cueste, el segundo gol tenemos que evitar”, mientras avanzan hacia la tribuna sur.

En el cruce de las hinchadas, a mitad de camino, se produce el choque: trompadas, puntazos, navajazos, cadenazos y hasta algún disparo de matagatos, por lo que el árbitro decide suspender el partido y el Tribunal de Disciplina castiga con descuento de puntos a los dos equipos por la violencia generalizada.

Queda institucionalizado que peor aun que el 2 a 0 es el 1 a 0 a favor o en contra.

Desde ese día todos los partidos terminan cero a cero.

Esta entrada fue publicado el 13 de febrero de 2013.
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